¿Cómo incorporar las semillas a tu alimentación diaria?

semillas

Aprende a incorporar las semillas a tu alimentación diaria. Hoy te enseñamos cómo prepararlas para aprovechar todos sus beneficios. Muchas personas no saben que el secreto para aprovechar todos sus nutrientes está en cómo prepararlas.

Estamos acostumbrados a ver las semillas como ingredientes de panes y bollería, pero te aseguramos que hay muchas más formas de incorporarlas a la alimentación de todos los días. Te proponemos algunos ejemplos:

  1. Como parte del rebozado. Seguro que alguna vez preparas platos empanados. Prueba a sustituir el pan rallado por una mezcla de semillas molidas o, directamente por sésamo. Tu plato no sólo quedará crujiente, sino que además tendrá un toque nuevo de sabor.
  2. En ensaladas. Puedes añadir una o varias semillas molidas o machacadas a un recipiente con aceite de oliva virgen extra, un poco de sal y vinagre o limón. Mézclalo todo bien hasta que el aceite emulsione y úsalo como aliño para cualquier ensalada. También puedes espolvorear las semillas enteras de calabaza, girasol y sésamo sobre cualquier ensalada: le dará un toque crujiente que gustará a todo el mundo.
  3. En yogures, batidos y bebidas vegetales. Nada más sencillo que enriquecer las meriendas y los desayunos con los nutrientes que nos aportan las semillas. Prueba a espolvorear sobre yogures o leches vegetales tu mezcla de semillas favorita para comenzar el día con un aporte extra de nutrientes energéticos.
  4. En bizcochos y panes caseros. Prueba a añadirlas a tus panes y bizcochos caseros. Obtendrás un pan muy personal y ofrecerás a tu familia todas las propiedades nutricionales de estos maravillosos alimentos. También puedes elaborar magdalenas o bizcochos salados.

Las semillas están envueltas en una cáscara dura que es el origen de la fibra que contienen. Sin embargo, nuestro aparato digestivo no siempre es capaz de descomponer esa cáscara para que podamos aprovechar todas las propiedades del interior de la semilla por lo que, en algunos casos, debemos prepararlas antes. En El Granero Integral, comercializamos las semillas ya peladas, pero conviene prepararlas antes de incorporarlas a las recetas. ¡Te lo explicamos todo a continuación! Hay dos formas de preparar las semillas para aprovechar sus beneficios.

  1. Molerlas. Para aprovechar mejor los nutrientes de cualquier semilla, es mejor molerlas previamente. Para ello usa un mortero o un molinillo y  muele la cantidad de semillas que vayas a consumir hasta que estén completamente rotas en fragmentos pequeños. Ahora ya puedes comerlas directamente o añadirlas a otros alimentos. Si quieres preparar una cantidad mayor de semillas, no olvides guardarlas en un recipiente opaco, cerradas herméticamente en el frigorífico, ya que en contacto con el aire, los aceites que contienen se oxidarían, perdiendo sus propiedades.
  2. Remojarlas previamente. Algunas semillas, como la chía o el lino, pueden también remojarse. De este modo, aprovecharemos sus propiedades como reguladoras del tránsito intestinal. En el caso de las semillas de chía basta dejarlas en remojo durante 15-30 minutos, con un poco de agua. Pasado ese tiempo, se habrá formado un “gel”, que no es otra cosa que la fibra soluble que contiene esta semilla. Ahora ya solo hay que beberse ese gel junto con las pequeñas semillas que hay en él. El lino se prepara de igual forma, pero será necesario más tiempo de remojo: un mínimo de 2 horas, aunque se puede dejar toda la noche.

La información contenida en este artículo tiene un carácter informativo, divulgativo y/o comercial. Consulte siempre con su especialista.

El Granero Integral
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